Madrid es una ciudad que se entiende caminando. Sus grandes avenidas permiten pasar, en apenas unos kilómetros, del Madrid histórico al monumental, del neoclasicismo a la arquitectura del siglo XX y de los grandes espacios turísticos a barrios en los que continúa desarrollándose la vida cotidiana de la ciudad.
Y pocas calles permiten comprender esa evolución tan bien como la Calle de Alcalá.
Seguir su trazado desde el centro de Madrid hasta la Plaza de Toros de Las Ventas supone realizar un recorrido por algunas de las imágenes más reconocibles de la capital: la Puerta del Sol, el edificio Metrópolis, Cibeles, la Puerta de Alcalá, el entorno del Retiro y, como gran final, la arquitectura neomudéjar de Las Ventas.
No se trata únicamente de ir enlazando monumentos. Esta ruta permite descubrir cómo Madrid fue creciendo hacia el este y cómo diferentes épocas, estilos arquitectónicos y formas de entender la ciudad conviven alrededor de una misma calle.
Para quienes buscan qué ver en Madrid más allá de los itinerarios turísticos habituales, recorrer la Calle de Alcalá hasta Las Ventas es una forma diferente de conocer la capital.
















