El alma escondida de la MonumentalUn rincón poco conocido del coso madrileño
"Detrás del estruendo de los clarines, los oles del tendido y el polvo del albero, existe en Las Ventas un espacio diminuto que pocos visitantes imaginan. Cerrada durante décadas al público, la capilla de la Monumental forma hoy parte del recorrido habitual del tour: un lugar minúsculo que acumula, sin embargo, un caudal sin parangón de historia, recogimiento, fe y miedo.
Durante generaciones, esta estancia solo podía ser pisada por los toreros, instantes antes de salir al ruedo. Allí, frente al altar, los maestros y sus cuadrillas se arrodillan en absoluto silencio para encomendarse a sus santos antes de que el toque de clarines anuncie el paseíllo. Es el último instante de calma de quien va a enfrentarse al toro.
Tras la moderna restauración de 2024 impulsada por la Comunidad de Madrid, la capilla reabrió sus puertas con mejoras de techos, pinturas y cubiertas, devolviendo su esplendor original sin perder un ápice de su carga emocional.